Sale de su casa pegando un portazo. No quiere saber nada más de nadie. Aprieta los puños llena de frustración mientras sus lágrimas saladas se confunden con el agua que le golpea la cara. Un día gris en todos los sentidos. Ha olvidado el paraguas pero no le importa, ya nada importa. Se pone los cascos y sube el volumen al máximo, canciones lentas, notas que susurran sus pensamientos. Miles de preguntas chocan en su mente, ¿por qué?, ¿cuándo terminará?, ¿aún puede doler más? Sabe que nunca encontrará una repuesta y esto la enfada todavía más. Echa a correr, en un intento en vano de escapar de lo que la persigue, de salir del pozo en el que cayó al sumergirse en sus ojos la primera vez.
Estoy en mar abierto, eres mi faro, no te apagues..
¿Sabeis por qué tenemos faros? Porque orientan a los barcos en la oscuridad y los mantienen a salvo evitando que choquen contra las rocas, porque cuando te encuentras con una tormenta en el mar y las olas no paran de golpearte, crees que ya nunca volverás a tierra, que estás a punto de romperte en mil pedazos y hundirte en el agua hasta el fondo, es la luz la que orienta tu mundo. La luz. El amor no puede describirse igual que un árbol o el mar. Son los ojos con los que vemos, el ser santos aunque pequemos.
Luz del alma, luz divina,faro, antorcha, estrella, sol... Un hombre a tientas camina; lleva a la espalda un farol.
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